¿POR QUÉ PALOMA VIRTUAL?

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viernes, 5 de diciembre de 2014

COP 20

La COP20 solo es imagen. No hay deseo de cambiar las cosas. Si fuera así, hace décadas se hubiera hecho algo. Grandes intereses transnacionales están involucrados de tal manera que no permiten la toma real de conciencia de las personas.

Para esta convención no se ha invitado a ningún economista que ponga claras las cosas a los participantes y sobre estas trabajar para encontrar soluciones. Se necesita un enfoque multidisciplinario para en verdad darse cuenta de las cosas. Es un show mediático a gran escala que vende esperanzas a quien todavía las tiene.

Estamos en un sistema consumista, donde diariamente nos crean necesidades que no necesitamos verdaderamente. Estas necesidades enriquecen a pocos grupos en detrimento de las minorías mayoritarias. Contar con tecnología verde hasta ahora implica invertir grandes cantidades de dinero; por lo que, solo unas cuantas naciones pueden producir y convivir con este tipo de tecnología.


Concuerdo con Levy que no va a cambiar nada o casi nada lo que se acuerde en esta convención. Queda en el papel pero no en los actos. Los países desarrollados son los que más contaminan, su progreso se debe a la sobreexplotación de sus propios recursos y los ajenos. No les conviene entrar en recesión. El verdadero cambio, como me dijo alguien especial, se da cuando el individuo concientiza sobre una determinada situación; en este caso, el daño que hace su actitud indiferente y mal educada con respecto al medio ambiente. Aquí comparto lo que escribió Levy en Perú21:  


jueves, 4 de diciembre de 2014

Corridas de toro

Ver en una plaza de arena cómo un animal dizque corpulento se enfrenta a varios hombres con armas blancas y muere humillado, asesinado vilmente mientras voces corean "ole, ole, ole", me hace recordar lo que leí que hacían los romanos con los cristianos, gladiadores y otros animales en sus famosos coliseos y circos.

Considerar este acto de muerte como un espectáculo cultural es absurdo. Honrar una cultura donde la sangre es la protagonista de fondo es más que aberrante. En la corrida de toros no hay héroes, solo cobardes que de vez en cuando se descuidan y mueren, pero es algo eventual. Ver cómo muere un ser vivo no debe alegrar a nadie, qué clase de seres somos.

La explicación es el morbo, la sed del humano por lo prohibido, abusivo, peligroso y mortal. Su apuesta por el famoso "thanatos" como una pulsión que no puede ni quiere controlar. Aunque sobre todo, su indiferencia con los demás seres vivos, su falta de remordimiento por lo que no es humano, es lo que marca su esencia. El ser humano es consumista por antonomasia, sobrevive consumiendo los recursos y todo lo que le rodea, después va a otra tierra, otro espacio para consumirlo todo de nuevo, incursionando en un círculo vicioso que no quiere darle fin.

Puede decirse que los toros ejercen la imagen de la muerte y al matarlos se vence a la muerte, qué idea tan fenomenal: la muerte es inevitable. Por lo que no hay victoria sobre ella, solo nos matamos más rápido y nos pudrimos la mente de paso. Lean este artículo publicado en la versión impresa de El Comercio: