¿POR QUÉ PALOMA VIRTUAL?

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miércoles, 1 de marzo de 2017

Oscar interesado


¿Cuántos premios de cine existen en el mundo? ¿Uno? ¿Cuántos festivales, concursos y certámenes de cine tienen prestigio internacional? ¿Uno, dos, tres, cuatro? Citemos solo a seis: Cannes, Rotterdam, Venecia, San Sebastián, Berlín, Bogotá. El renombre de estos certámenes se debe a la calidad de sus películas participantes, la elección imparcial y el mensaje que transmiten estas.

Si hay tantos festivales y reconocimientos de cine, entonces por qué tanta cobertura de los medios de comunicación con respecto a los premios Oscar. Es cierto que:
  • Estados Unidos es una gran potencia mundial
  • produce anualmente casi la mitad de la producción cinematográfica mundial
  • para los expertos, la industria del cine en Estados Unidos generalmente es de poca calidad.

Vamos, a quién queremos engañar, la mayoría de las películas yanquis buscan ser taquilleras. Una observación más: en los últimos diez años no hay nuevas propuestas ni temas en el cine estadounidense. Solo se producen remakes, regreso a formatos antiguos (cine mudo, musicales, blanco y negro, etc.), sangre, violencia, mucha tecnología y adaptaciones de otras películas extranjeras. Clichés y más clichés.

Somos tan alienados que consideramos a los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPAS) de Estados Unidos como los mejores críticos de cine en el mundo. Grave error. Hace décadas, quizás. Ahora no: obedecen a intereses económicos, sociales e incluso políticos.

Si en los medios de comunicación masiva, los demás certámenes y festivales de cine tuvieran la misma acogida que los premios de la Academia, otro seria el carácter de este escrito, pero no es así. Si analizamos un poco el contexto y sentido de los Oscar, nos damos cuenta que es un certamen de y para Estados Unidos. En otras palabras: sus películas representan el estilo de vida, preocupaciones, miedos, deseos, pensamientos de toda una nación (visión de país). Que se haya incluido un premio a Mejor película extranjera no lo hace internacional. Es como el concurso Miss Perú para los peruanos: solo nos interesa a nosotros y a las candidatas por supuesto (en el caso de los Oscar, a los candidatos). Pero si queremos imponernos…

Lo único lógico que se desprende a partir de esta y otras acciones es que en esta época, los gobernantes no buscan tener personas reflexivas, críticas, pensantes, comprometidas con sus pueblos e historias, por más que lo proclamen a voz en cuello. No; no buscan eso: necesitan urgente obtener más esclavos, para alimentar el sistema que más beneficios provee a pequeños grupos de poder. ¿Cómo se logra eso? ¡Fácil! Mediante la desinformación y el entretenimiento mediocre. Es decir, no se quiere humanos inteligentes, se quiere y se necesitan idiotas autómatas. Estos son fáciles de manejar y manipular por medio del deseo y la economía.   


Claro que cada quien elige lo que desee ver, cada uno es responsable del tiempo que dedica a una u otra cosa. Eso sí: no valen los reclamos después, ni acusaciones tipo “No lo sabia”. 


jueves, 31 de diciembre de 2015

Los conflictos en Medio Oriente y las potencias mundiales

En clases colegiales de historia, hay un par de páginas que nos cuentan sobre los desesperados viajes que hicieron los europeos para llegar a la Ruta de la Seda y las especias, al enfrentarse a un poderoso bloqueo musulmán. Ya desde ese tiempo Europa estaba desabastecida, necesitaba recursos naturales de otros continentes. Por esos giros de la vida que no deberían suceder, pero que pasan, Cristóbal Colón descubrió una mina de oro al encontrarse con la gran y supersticiosa América.

Con el tiempo, las potencias europeas diseñaron y perfeccionaron técnicas, industrias y tecnologías para crear nuevos productos a base de los abundantes recursos naturales que recibían de otras regiones. A pesar de no contar con la Naturaleza de su lado, gracias a las armas, traiciones políticas, manipulaciones sociales y mucha suerte, se convirtieron en los amos y señores del mundo por muchos siglos. Imponiendo su estilo de vida y productos, sea a la fuerza o atrayendo. Pobre el pueblo que se oponía, incluso las jóvenes naciones que se independizaban fueron seducidas por el estándar de calidad europeo. Toda una colonización psicológica. Hoy, Europa se ha convertido en un panal de nuevas tendencias en casi todos los ámbitos que seducen al espíritu humano.Como contraparte, Asia posee las compañías que ofrecen la última tecnología en cibernética, celulares y aparatos eléctricos.
 
Cuando los árabes hicieron posible la utopía europea de unirse en una sola religión, los europeos se comían las uñas por el miedo de ser conquistados. Eso nunca se les olvidaría. Entraron en pánico. España lo sabe. Pero sucedía algo curioso: los gobernantes de las grandes potencias europeas estaban desesperados por el avance militar musulmán, pero sus pueblos estaban tranquilos, mantenían buenas migas en general con estos, no querían saber de esos males llamados guerras, que eran producto del capricho y miedos de sus líderes. Había que mover a la masa. Descubrieron que la religión, las supersticiones, la noción del colectivo como unidad, eran las piezas claves para que la gente pelee con sus semejantes sin importarles si mueren o matan. Y eso hicieron. Lo demás es ya conocido. Las potencias querían exterminar lo musulmán, lo único que lograron es frenar su avance en Europa. ¡Patéticos! La revancha ahora está en Medio Oriente, quieren como sea quitarse esa espina en su modelo geopolítico brillante y perfecto. EE. UU. entendió desde el inicio eso y se ha unido, como potencia mundial que es, a la consigna de controlar todo lo que pasa en el mundo. Es como la Gran Bretaña imperialista de esos días, solo que más ambiciosa, inteligente y fríamente desalmada.

Terrorismo, genocidios, hambrunas, dictaduras son pretextos ideales para que las personas se maten unas a otras, mientras los gobernantes comen tranquilos en sus mansiones y juegan a ser dioses en sus mausoleos. Cuando se supo de los grandes yacimientos de petróleo, gas natural y energía que poseen las tierras árabes, americanas y asiáticas se armó la jarana. Para las potencias, América no es problema, está dominada por el Capitalismo con su insignia del consumo y la desinformación, se explotan sus tierras sin problemas. En cambio, Asia y sobre todo el mundo musulmán sí que son dolores de cabeza para nuestras amadas potencias occidentales. Israel es un poderoso bastión occidentalista y una de las piezas clave para desentrañar los conflictos. La guerra y las matanzas son inevitables.

Para los estrategas geopolíticos de las élites europeas y estadounidenses, se debe a toda costa evitar que los árabes se vuelvan a unir, continuar que los africanos sigan muriendo con las hambrunas provocadas tecnológicamente por los "grandes" para que los pueblos de estos se den comilonas romanas, que ningún pueblo explotado se tecnifique, eduque ni posea identidad nacional; además, impedir a toda nación que no sea potencia romper el círculo vicioso de dependencia económica, tecnológica, social y cultural que mantienen en relación con los "gigantes". Ahora, las potencias, conocedoras de que todo tiene un límite, están buscando otros planetas y medios para vivir fuera de la Tierra.

Que quede bien claro algo: hay conflictos en Medio Oriente y otras partes del mundo porque eso beneficia a las potencias, hay conflictos porque las naciones occidentales "por lo bajo" venden armas a los pueblos en guerra o permiten que empresas multimillonarias lo hagan. Por todos los modos posibles, no quieren que haya unidad global; por eso, desinforman a las personas, apelan a todo medio psicológico para acrecentar diferencias, miedos individuales-colectivos-sociales. No importa si hay sacrificios de individuos de sus propias naciones de vez en cuando, si son muchos y en situaciones cotidianas de paz, mejor.

Cuando escucho tanto discurso disfrazado, dictado por Occidente, se me ocurre pensar que muchas personas son como esas mariposas de luz que cuando perciben encendido el foco eléctrico de nuestras casas creen encontrar su salvación, cuando en realidad solo les acarrea una muerte segura con el tiempo, ya sea ahogadas o aplastadas. Así, las personas son manipuladas tontamente por las grandes potencias.

Si todos reflexionáramos, nos pusiéramos firmes en decisiones humanas y no autómatas, si propiciáramos el diálogo en vez de la acusación, si fuéramos conscientes de lo que realmente necesitamos y descartáramos lo que nos imponen, si entendiéramos que somos peones de un juego sucio, estúpido y egoísta de otros, dejando de ser sus piezas de juego, si descubriéramos que nuestras naciones son las verdaderas potencias del mundo; entonces, qué cosas sorprendentes y positivas no estaríamos experimentando. Que este año 2016 sea el comienzo de nuestro despertar. Hago votos para que ello inicie, ¿ustedes no?